viernes, 26 de julio de 2013

Madurar no es para las frutas.

Es tan complicado hacerse mayor que ni siquiera hay instrucciones para ello. Todo lo que te dicen es:
"Madura"
Madura, como si fuéramos fruta. Nadie te advierte de los problemas emocionales a los que te enfrentarás. Y no, no me refiero al típico romance juvenil que te llena la cabeza de pájaros y no te deja ver los verdaderos problemas... A mi nadie me advirtió de que vería morir a las personas que más quiero, y no sólo esas, sino también las que no conozco y se mueren de hambre o en accidentes... Tampoco nadie me contó que conforme creces te van cortando las alas, ya no puedes ser tú, tienes que ser como los demás. Y al final acabamos todos como un rebaño de ovejas directas al matadero sin saber cómo ni cuándo nos servirán en una bandeja de plata rodeados de una salsa y patatas fritas.
Dentro de dos días partiré sin rumbo fijo,
solo del destino y del azar seré hijo.