viernes, 28 de marzo de 2014

Eres mi quiero y no puedo.

Tus promesas ya no tienen validez para mí. 
Ni tus miradas, ni tus besos, ni todo lo que un día me hizo feliz.

Porque has intentado darle a otra lo que me juraste que siempre sería mío. 
Y aún así, quieres volver a probar?
Lo siento, pero no estamos hechos de la misma suerte.

Tu podrás haber cambiado, no lo niego. 
Pero yo no he olvidado.

Siento decirte que nuestros caminos se han separado y por ahora no se divisa ningún cartel de camino cruzado.
Tus besos me sabrán a Judas, lo intuyo.
Tus miradas estarán tan vacías como tus palabras, lo sé.
Te ilusionarás al verme, no te sorprendas, yo también lo haría. 
Pero con ilusión no se arregla el error.
Tus manos querrán tocarme, tus brazos nunca más soltarme. 
Esto no lo sé, lo supongo.

Pero llegas tarde, debiste darte cuenta antes de lo que tenías, de nada me sirve tu perdón si sigo teniendo el corazón hecho trizas. Si ya no funciona, si ha perdido su encanto, si ya no se enamora, ni siente, ni llora. Si ya no quiere seguir sufriendo (ni latiendo).

Si me tiraste al vacío para aprender a vivir sin mí, no me busques para que te ayude a seguir. 


martes, 25 de marzo de 2014

-

Guárdate las palabras bonitas, mujer, para quien las sepa entender.
Porque no todo es amor, ni tampoco placer.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Un segundo cambia el mundo.

Un segundo es la tregua que le doy al dolor para hacer mella en mi corazón.
Un segundo es suficiente para que un tsunami inunde todo aquello que una vez estuvo a flote. 
Un segundo es lo que esperaría para besarte si te separaras de mi boca.
Un segundo es la diferencia entre llegar tarde, o en el momento perfecto.
Un segundo es lo que tardarían nuestras miradas en cruzarse, si alguna vez lo hacemos nosotros.
Un segundo es la ventaja que le lleva el corazón a la cabeza. 
Un segundo es lo que se tarda en flexionar los diecisiete músculos que dibujan la sonrisa. Sí, esa sonrisa. 
Un segundo es tu mano recorriendo mi espalda en un viaje infinito.
Un segundo es lo que nunca me da la vida para decir las cosas que no me atrevo a contar, que son las mismas que me suelo callar.
Un segundo es levantar la cabeza y encontrarte cara a cara. 
Como si me llevases esperando toda una vida y fuera yo la que necesitase un segundo para evitar una caída.

Ni Sócrates sabía tan poco.

No sé qué pretendes, si es solo un juego o vas a joderme.
No sé qué intentas decirme cuando no me dices nada.
No sé qué insinúas con esas bromas inocentes (según tú).
No sé nada más que yo no quiero contigo nada,
y tú, ni conmigo ni sin mí.

domingo, 9 de marzo de 2014

Es todo tan raro...

Y cuando ya pensaba que jamás volvería a saber de ti, tú vas y apareces, sin llamar, de golpe, cambiándome todos los esquemas. Dándole la vuelta a mis teorías, haciéndome ver que no eres el mismo tipo al que odiaba tanto, sino el chico que hace tiempo conocí y con el que tanto me gustaba hablar..
Y lo raro es que tengo claro que mi tiempo ahora es mío, y de nadie más. Que ya me conozco todas las palabras bonitas y las miradas sinceras. Y ya no cuelan.
Pero no sé, tengo la extraña certeza de que uno de los dos saldrá mal parado... y puede que, como siempre, me toque a mí ahogar las penas con palabras que nunca leerás.