Un día un gran hombre me dio un sabio consejo: Busca el equilibrio. Por eso, cuando tengo calor en la cama saco un pie para refrescarme.
Ya no me ilusiono antes de que sucedan las cosas porque siempre puede salir algo mal. No estoy en la cima de la montaña ni a sus pies, me encuentro a medio camino, en la ladera, desde donde puedo ver la cima sobre mi cabeza y el extenso valle bajo mis pies.
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