Vamos a emborracharnos, vamos a comernos con las manos.
Hagamos que se pare el tiempo, que nunca llegue el invierno.
Seamos el corazón enamorado de Neruda, de Miguel Hernández la poesía desnuda.
Que sea yo tu anhelo y tú el único que me lleve al cielo.
Seamos el mar infinito y las ganas de volar, el fuego ardiente y el éxtasis al final.
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