Estoy indecisa,
entre la angustia y la asfixia.
No sé qué será de mí si algún día te decides ir.
No sé qué haré cuando no te encuentre,
ni te llame, ni te busque, ni lo intente.
Estoy agobiada,
entre el colchón y la almohada.
Derramando lágrimas por doquier
por ese niño que un día me hizo volar
y ahora sólo me deja caer.
Estoy nerviosa,
entre rabiosa y furiosa.
Por quererte con todo mi pecho,
porque tus palabras de cortante acero
me dejan sin aliento.
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