miércoles, 19 de marzo de 2014

Un segundo cambia el mundo.

Un segundo es la tregua que le doy al dolor para hacer mella en mi corazón.
Un segundo es suficiente para que un tsunami inunde todo aquello que una vez estuvo a flote. 
Un segundo es lo que esperaría para besarte si te separaras de mi boca.
Un segundo es la diferencia entre llegar tarde, o en el momento perfecto.
Un segundo es lo que tardarían nuestras miradas en cruzarse, si alguna vez lo hacemos nosotros.
Un segundo es la ventaja que le lleva el corazón a la cabeza. 
Un segundo es lo que se tarda en flexionar los diecisiete músculos que dibujan la sonrisa. Sí, esa sonrisa. 
Un segundo es tu mano recorriendo mi espalda en un viaje infinito.
Un segundo es lo que nunca me da la vida para decir las cosas que no me atrevo a contar, que son las mismas que me suelo callar.
Un segundo es levantar la cabeza y encontrarte cara a cara. 
Como si me llevases esperando toda una vida y fuera yo la que necesitase un segundo para evitar una caída.

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