Y cuando ya pensaba que jamás volvería a saber de ti, tú vas y apareces, sin llamar, de golpe, cambiándome todos los esquemas. Dándole la vuelta a mis teorías, haciéndome ver que no eres el mismo tipo al que odiaba tanto, sino el chico que hace tiempo conocí y con el que tanto me gustaba hablar..
Y lo raro es que tengo claro que mi tiempo ahora es mío, y de nadie más. Que ya me conozco todas las palabras bonitas y las miradas sinceras. Y ya no cuelan.
Pero no sé, tengo la extraña certeza de que uno de los dos saldrá mal parado... y puede que, como siempre, me toque a mí ahogar las penas con palabras que nunca leerás.
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