domingo, 25 de marzo de 2012

Tenía que contarlo.

Anoche me vestí con ropa ligera, de esa que sólo te pones para salir, me coloqué los tacones que me hacían ganar 10 cm más y me fui de fiesta con mis amigas. Bueno, en realidad, algunas no eran muy amigas pero qué más da, íbamos a pasarlo bien.
Al principio la noche no parecía prometer una velada inolvidable, y menos aún la interminable espera que tuvimos que soportar para que las "alcoholicas" se tomaran su botellita... En fin, cuando todo parecía que iba a ser aburrido, entonces tuvimos la genial idea de entrar en aquel sitio y sentarnos, pasando de todo lo que estropeaba nuestra perfecta velada.
Y fue así como la casualidad o el destino, como prefieras llamarlo, nos sumergió en un mundo de bailes, risas y complicidad. Ese momento no lo cambio por nada, salir con tus verdaderas amigas y no poder parar de reírte es una sensación fantástica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si tienes algo que decir, aquí puedes dejarlo escrito.