Sentada, miro el reloj y las manecillas parecen no moverse. El tiempo se ha detenido en un instante, espero ansiosa ese momento que parece no llegar nunca. Los árboles se mueven, envejecen y se caen sus hojas. Los niños corren, se hacen mayores, maduran y finalmente se convierten en adultos llenos de experiencia. Pero en esta habitación falta algo, la pieza clave del mecanismo de mi corazón, la que me hace sentir viva. La pieza que falta, eres tú.

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